
Alguna vez intenté atar a una chica, pero esta se opuso, me gritó, me dijo que estaba demente, me escupió el rostro. Ella tenía temor, temía por su vida y por su integridad al ver mi cuerpo robusto y fuerte que quería aprisionarla. Así que me senté, le entregué a ella las sogas, las fustas, y comencé a fumarme un cigarrillo. Cuando terminé, cerré mis ojos por un momento y luego sientía que era aprisionado, ella dejaba mis manos amarradas y me tiró bruscamente al suelo. En ese momento escucho que ella gime por primera vez. Yo me quedo en silencio, un silencio de excitación, asombro y lujuria de expectativa. Ella me araña y con mi primer reacción gime más fuerte. A ella le gusta dominarme y con cada palmada, azote o golpe grita de placer. Y yo me deleito al ser dominado por ella.



1 comentario:
¡Estas enfermo! Me gusta... ;)
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